Bienvenidos a mi espacio para el Alma…el Corazón…y los Sentidos…..

PROFUNDO SENTIR 2

Íntimamente….

 

 


  

 Cáscaras y más cáscara….Los Humanos somos como nueces:  circulamos por la vida enfundados en cáscaras tan gruesas, que si algo o alguien no la parte al medio, la pulpa se apolilla de tanto estar encascarada…

¿Qué siente la pulpa? La tristeza ahogante de una soledad evitable….

Porque hay otra opción: que, prudentemente, sondeando la calidad interna de quienes nos rodean, elijamos a esos poquitos ante quienes descascararnos.

Y si no los encontramos en nuestro ámbito inmediato, volvernos tan nómades como sea necesario hasta hallar eso raro y hermoso: un semejante.

Alguien que también tenga el valor de brindarse así: amistosamente. Porque “a-migarse” significa “compartir la miga del pan” (no la cáscara!).

A ver… Busquemos algo más en el diccionario. “INTIMIDAD: Superlativo de intra = más interior / Dícese de la amistad estrecha de un amigo de confianza.”

Digamos también esto: la primera intimidad germina como una semilla impensada. De pronto, hemos abierto una zona interna que nunca nadie había visitado.

Y también el otro saca de sus recovecos aquello que declara ser su zona vulnerable. Después sí: hace falta regar el germinario, dar tierra a la semilla para que eche raíces.

Construir reciprocidades. Estar. Estar estando: escuchando sin juicio.

O compartir silencios (pues podemos conversar con cientos, pero sólo con unos pocos intimarnos callados…).

¿Y si es lastimada nuestra zona vulnerable? Es muy posible: casi siempre quien se atreve a brindarse fabrica decepciones.

Pero esas decepciones no son más que tareas que nos brinda la vida para hacernos mejores: para elegir a aquellos que honren la apertura. Cerrarse no es el modo.

Cerrarse es en-fermarse (tal como en el francés ferme es “cerrado”).

Estar atentos para detectar a aquellos que sean de nuestra misma especie. Y entonces sí: brindarnos. Brindarnos de a poquito, manando la belleza, lo oscuro, las heridas…

Brindarnos solidarios, brindarnos recibiendo, brindarnos gota a gota, hasta darnos enteros. Esta mañana quise decirlo a aquellos que han sabido enseñarme a abrir mis propias cáscaras, y aquéllos que siguen Buscando hasta Encontrar:

INTIMIDADES

Pulpa franca que vierte
sus jugos luminosos…
Pulpa extraña y ardiente
de humano inacabado…

Y de pronto suceden
audaces desnudeces:
renunciar a ser nadie,
abrirse indefendido,
mostrar eso que duele
mientras el otro muestra
su espíritu injuriado
por injustos cuchillos…

Mostrarnos la Belleza
que anima nuestro espacio
oculto, inmaculado,
ungido de Hermosura;
mostrarnos uno al otro
impretendidamente,
sin máscaras que asfixien
la esencia despertada.

Construir la confianza
como quien edifica
con su máximo aliento
puentes, templos, caminos…

Y entonces sí, sucede:
la cáscara se parte
y convida, fragante,
la más íntima pulpa:
el Centro, lo que fuimos
antes de que la vida
asfaltara los prados

que pisamos descalzos…

Nos sabemos completos
cuando el otro nos sabe,
cuando al otro ofrecemos
lo que hay, lo faltante,
lo que pronto seremos,
lo que fuimos, y aquello
que guardamos intacto
para quien lo merezca:

el ámbito recíproco
desde donde ejercemos
la vital transparencia
con que dos se hacen uno

                                                           De Corazón a Corazón

 

                                           FABI 

 


A vos…Que hoy te vi

 

 

  

 

No sabe nada de flores, de amaneceres fríos, de Septiembres que se empeñan en no ser primaveras, ignora que en Marzo el Otoño empieza a adueñarse de los colores ocres, o que el atardecer no sólo puede apreciarse frente al mar.

  

No entiende que la noche, obligadamente sea  para refugiar sueños, porque sueña despierta, aunque la luna está preñando el paisaje, o las estrellas desde lo alto, hagan el amor con las mareas…..

 

 Está a punto de descubrir, que es única, irrepetible, que nadie tiene los gestos de sus manos cuando escribe, o que el rictus de su sonrisa, se queda grabada en innumerables retinas, intuye, que casi después de una media vida vivida, su piel es su mejor vestido, su mirada la mejor defensa ante el futuro, sus manos, la seguridad que sueña el presente cuando nadie la ve.

 

Añora la risa de su padre, o las manos de éste cuando describía en el aire, dibujos que la hacían reír, el mar con su aroma y sonido balanceándola en aquellos rincones que todos los demás evitan, unas manos que la dibujen en letras, unos labios que la pronuncien en silencio, un cuerpo que la busque entre el frío asfalto.

 

Deletrea un nombre que le toca el corazón, dibuja la fantasía que puede llegar a nublarle la razón, se bloquea con una traición, optimiza los sentimientos que hacen llorar a todos los que están a su alrededor y de vez en cuando la ven.

 

Hoy ha faltado una mirada, una palabra que sólo sea para ella, no ha habido caricias ni ternuras, ni glorias que pudieran elevarla a la luna, pero estaba el sol sobre su cabeza, el mar en su recuerdo, y la sonrisa en sus labios que nunca se apaga.

 

Y ahora, un descanso, para probar la miel olvidada en el tarro perpetuo de la despensa de los recuerdos, y ese olor, que nunca ha querido reconocer, y que ahora forma parte de los años que le ha robado a la vida

 

Y la vida, no la regaña, la mira, la observa, y aunque no dice nada, la ata, la sujeta, la eleva al silencio que siempre la obliga a pensar que ella, es la dama que sin saberlo, alza las manos y sujeta las estrellas que los demás no consiguen alcanzar.

 

Quizás mañana y pasado mañana, la madrugada esté tan vacía como ayer, pero sus manos y sus dedos, no consiguen olvidar que un día nació para amar, llorar, vivir, aprender, y ser una minúscula parte del Cosmos que, algunas veces, nadie ve; quizás porque no existe, quizás porque nadie sabe mirar…..

 

Ha descubierto que es mujer, y que algunas veces, sólo ella, lo sabe apreciar…….

 

                                                    De Corazón

 


En lo que Creo

 

 

 Creo en el amor como en la experiencia más maravillosa de la existencia, como generador de toda clase de alegrías. Y en el amor correspondido, como la felicidad misma……

Pero no fui educada para él, ni para la felicidad, ni para el placer. Porque fui advertida malamente contra la entrega y el gozoso abandono que supone……

Cada día, entonces, todavía es una ardua conquista, una transgresión, una desobediencia debida a mí misma, una porfía. La laboriosa tarea de desaprender lo aprendido, el desacato a aquel mandato primario y fatal, aquel dictamen según el cual se gana o se pierde, se ama o se es amado, se mata o se es muerto……..

La vida, por tanto, no me ha endurecido, ese sea tal vez mi mayor logro…..

Dejo a un lado, si es que alguna vez tuve o me queda, toda arma que sirva para volverse temible, para someter, para acumular, para ser poderosa, para triunfar en un mundo de mano armada, en el que la felicidad se compra con tarjeta de crédito..…….

  No quiero que la lucidez me cueste la alegría, ni que la alegría suponga la necedad o la ceguera…

Pero no me es fácil, me cuesta vivir a contratiempo, con la sensación de ser testigo de un desatino histórico gigantesco, de un extravío descomunal, tan irracional, absurdo o desolador como la bomba de neutrones…….

No entiendo al mundo. Me parece, como dice Serrat, que ha caído en manos de unos locos con carnet. Me siento ajena a la debacle, pero en el medio de ella.  Mi vida es apenas un instante en el océano del tiempo y es como si quisiera que ese instante fuera sereno y hondo, en el medio de una ensordecedora discoteca o de un holocausto definitivo, siempre a punto de estallar……..

Me desazona la vanalización de la vida. El pavoneo de la insensatez.  El triunfo de la prepotencia y de la ostentación. La deshumanización salvaje de los poderosos, la aceptación y el elogio del “sálvese quien pueda”.  La práctica y la prédica del desamor y de la histeria. Me descorazona la idiotez colectiva. La idealización de lo superfluo. El asesinato de la inocencia…..

El descuido suicida de lo poco que merecía nuestro mayor esmero.  El desconocimiento o el olvido de nuestra propia condición…..

Me conmovió, que hace mucho tiempo, el cosmólogo Sagan, en un artículo extenso, escrito como desde un punto perdido en el infinito del espacio desde el cual el mundo se observa como una bolita chiquita, terminará diciéndonos: “Besen a sus hijos” ……..

Leamos a los poetas, no permitamos que el misterio de la existencia deje de estremecernos cada día, porque es el costo más alto que podemos pagar por nuestra necedad y nuestra omnipotencia………

La vida de un árbol merece nuestra devoción y nuestro más grande regocijo; al amparo gozoso de su sombra, acariciados por la tibieza de la luz del sol y arrullados por el sonido mágico e irrepetible de su follaje, mecido por la mano invisible del viento, estaremos a salvo de la alienación y de la orfandad; siempre y cuando seamos capaces de apreciar esa gloria mientras nos sea posible de reconocer en ella nuestra mayor riqueza…..

Que la muerte no nos hiera en vida, que la ferocidad no nos pueda el alma. Que nada troque nuestra dicha de estar despiertos. Que una caricia nos atraviese como una flecha jubilosa y radiante…….

De Corazón a Corazón

FABI 

 


No te dejes sólo

 
  
  
   
Aunque suene extraño, de todas las soledades humanas ninguna es peor que estar solo de sí mismo. Es decir, que nuestra vida suceda sin que estemos allí.
  
Una tarde vino a verme  una mujer ya mayor, me contó sobre el tiempo en que sus hijos eran pequeños, y dijo esta frase: “Hoy siento cierta pena, pues en aquél entonces yo era feliz, pero no me daba cuenta”.
  
Los antiguos decían que éste es el primer despertar de una persona: darse cuenta de que no se da cuenta. Puede ser un instante duro, y luminoso a la vez: descubrir que somos como máquinas que funcionan en automático… y a la vez que en nosotros mismos está la posibilidad de convertirnos en maquinistas conscientes.
  
Ir “despertando” es descubrir que muchas de nuestras acciones y decasiones no nacen de nuestro verdadero Ser, sino que son patrones asimilados de nuestro entorno, o bien automatismos de nuestro temperamento que saltan pir si solos como resortes que pierden la chaveta cuando algo los activa.
  
Otras veces, los acontecimientos o las personas de nuestro entorno tocan algún área nuestra de dolor o de temor, y nos vemos respondiendo con una intensidad inapropiada, devastando vínculos, malogrando buenos momentos o evitando justamente aquello que nuestro corazón más anhelaría.
      
      Despertar es advertir que uno vive a diario preso de sus mecanismos.
  
Pero, justamente, ese despertar es la lima que empieza a rescatarnos de entre los barrotes…

Sostener la habilidad de estar realmente presentes a cada instante requiere de entrenamiento.
  
Diversas Tradiciones de Sabiduría han diseñando distintas técnicas para ello; todas apuntan a ejercer una tipo especial de atención que implica el arte de ser lúcidos tripulantes de nuestro cuerpo, tanto para degustar una manzana como para expresar afecto, para saber poner límites o crear intimidad, para ejercer nuestra vocación o mirar encendidamente las estrellas…
  
Una atención sin elección (como decía Krishnamurti), pues lo observa los procesos interntos sin juzgar: “esto me gusta, esto no”; cuando nos juzgamos autogestamos conflicto, y lo rechazado se reprime, escapando a nuestra observación.
  
Estar presentes aceptando quienes somos, para evolucionar hacia ser cada vez más auténticos: ESO ES DEJAR DE ESTAR SOLO DE SÍ MISMO.
  
 Rumi, el poeta persa, hacia el 1200 lo dijo así:
  
 
“Visión, no veas nada que yo no vea.
Lengua, no digas nada.
La manera en que la noche se conoce con la luna,
sé eso conmigo. Sé la rosa
más cercana a la espina que soy .
Quiero sentirme en ti cuando pruebes la comida,
en el arco de tu mazo cuando trabajes,
cuando visites amigos, cuando tú solo
subas al techo por la noche.
Nada hay peor que caminar por la calle
sin ti. No sé a dónde voy.
Tú eres el camino, y el conocedor de caminos,
más que mapas, más que amor.”……

   

 De Corazón a Corazón

                                                                     FABI

 

 

 


Y por casa, ¿Cómo andamos?…

  
  
  
  
                       ¿Es cierto que no somos racistas?…
 
¿Por qué una simple línea de mapa nos vuelve tan agresivos contra el vecino?…
 
¿Por qué la del hombre es la única especie capaz de exterminarse a sí misma?…
 
Se insulta la extrema pobreza del otro, agravada tal vez por la condición de indocumentado. No de credo, no de piel; racismo social. La cordial impunidad de la xenofobia cotidiana, de apariencia inofensiva. Aquí, entre pares.
 
Hace tiempo yo vivía con mis padres, en una Casona que lindanba con un PH de largo pasillo-zaguán de luz incierta que conectaba las casas. Desde Adán y Eva, se sabe, los zaguanes son propicios para noviazgos, besos, manos urgentes, y así sucesivamente….

En la casa de adelante vivía una familia de origen italiano, napolitanos de piel oscura.

La abuela hacía unos tucos que conmocionaban el aire del vecindario. El padre, tornero de apreciado oficio, era un férreo “hombre de palabra”. A las dos hijas, en trance de recibirse de maestras, las tenía cortitas con las salidas, con los horarios. Pero el zaguán….

Una de ellas quedó sumamente embarazada. Las ropas del invierno disimularon la creciente semiente hasta que, como a los cinco meses, el advenimiento se supo. Las paredes se adelgazaron: llantos, maldiciones, sensación de fin del mundo.

A todo esto, el ” tierno” adolescente  autor del embarazo, dijo “yo no fui”…..y con el aval de sus padres.

El embarazo siguió con la fuerza de lo clandestino. El padre de la embarazada varió sus horarios: partía antes de clarear y volvía entrada la noche. Por la vergüenza.

Por más que las discusiones se disimulaban, a veces se escuchaba un puñetazo en la mesa y después “¡Crisssto!” Un silencio de abismo y el broche del “¡Porrrrca miseria!” …..

Siete, ocho, nueve meses: la vergüenza fue corrida a chancletazos de felicidad. Vinieron ¡mellizos! Dos varoncitos inquietos, sin horarios para llorar. Uno resultó rubio y de ojos claros, como la familia del padrecito, que se borró.

El otro vino de piel cetrina y ojos negros, como la familia de su madre. Pronto fueron del dominio público y los abuelos gringos decidieron por fin afrontar los ojos del vecindario.

Pero siempre, siempre, al que primero y más mostraban era al rubiecito: “Este es un santo; duerme la noche entera. Y ojos azules tiene, ¿vio?”

Al morochito por supuesto que lo cuidaban y lo querían igual. Pero… dicho sea entre paréntesis: (Hijito del bendito zaguán, ¿cómo se te ocurre ser clandestino y encima morochito y de ojos negros como la noche…..

El racismo es uno de los sentimientos más prontos, más fáciles. Como la mismísima envidia, parece inherente a la condición humana. El problema emerge, grave, cuando ese sentimiento rompe bolsa y se esconde bajo el peligroso eufemismo que anida la palabra “patria”….

No  tiembla el pulso para sembrar misiles. Incluso cuando los misiles inteligentes equivocan su objetivo: se recurre a otro obsceno eufemismo, “daños colaterales”….

Pero dentro del “colaterales” quedan miles que habían nacido para vivir como yo tú él nosotros vosotros y ellos.

Justamente “ellos”, por ese racismo patrio, son borrados de todo mapa. En tales trances exterminadores, la vida del “otro” se convierte en un detalle insignificante.

¿Cómo hacemos para dejar de distinguirnos, entre todas las especies, como “la única con capacidad para exterminar a los semejantes”?

 La ciencia y la técnica avanzaron tanto que soltaron la mano de la moral….

                ¿Hay modos de defender al hombre del hombre?……

Según Anthony Store…”Tenemos que ver cómo desahogamos esa necesidad aniquiladora, pues, lo que deseo destruir en mi enemigo es lo que yo no puedo tragar, y matarlo es suicidarme…..

Sólo cuando nos damos cuenta cabal de ésta verdad aprendemos a valorar a nuestro enemigo y aprendemos a luchar con él sin destruirlo”…..

La cantidad de mapa es una casualidad. ¿Aprenderemos que haber nacido de este o de aquel lado es un puro azar? Maldito amor propio. Tantos amigos dejaron de hablarse….

¿Cómo harán los esposos binacionales?, ¿Y los que tienen hijos en ambas orillas? ¿Acaso los nacidos de un lado son moralmente mejores que los nacidos del otro?….. 

                     Animosidad, encono, odio agazapado en disponibilidad……

                    La hermandad es un trabajo. Arduo. Como la esperanza.

                            Cuidado con el odio convertido en bandera……

 El seudohonor cancela la cabeza… endurece el Alma….. y anestesia el corazón….

                                                        De Corazón a Corazón

  FABI

 

Los límites y la Compasión

 
 
 
  
….Reneè contaba que, como nieto de hortelano, había sabido hacer rendir la tierra: verduras, hortalizas, y también deliciosas frutas asomaban entre la fronda, pues su abuelo le había enseñado el secreto de los injertos entre distintas plantas (¡conocimientos que luego salvarían corazones!).
  
                                                  Buscó dentro de sí la decisión justa.
 
Y entonces, su sentido común se unió a su compasión, recordándole algo esencial: quienes transitaban por ese camino, sin excepción, era gente pobre.
  
Entonces halló la solución: simplemente dividió el huerto en dos, con un alambre tejido, dejando una parte de todo lo cosechable hacia lado de su casa, y otra generosa porción del lado del camino.
  
Pero… allí, en ese nuevo límite interno, colocó junto al alamabrado un cartel que decía: “POR FAVOR: ROBAR SOLAMENTE HASTA AQUÍ”. Don René terminó la historia con esta frase:  Nos recuerda también la importancia de PONER LÍMITES DIGNOS, respondiendo a un imperativo moral: CUIDAR DE SÍ.
 
Tenerse en cuenta a sí mismo en un sentido no-egoísta es tan vital como tener en cuenta al otro. De lo contrario, es muy fácil que propiciemos situaciones de ABUSO, con lo cual, sin advertirlo, nos volvemos SOCIOS DEL ABUSADOR.
  
                                    SER PARA EL OTRO ES NECESARIO,
                           Pero SER PARA SÍ ES INDISPENSABLE…..
  
Pues sólo siendo para sí se puede CONSERVAR LA INTEGRIDAD que nos permita tener qué darle a quienes lo merezcan.
  
Escuchemos al monje budista contemporáneo Bhante Henepola Gunaratana, de Sri Lanka, hablándonos sobre este tema:
  
“Es imposible realizar la práctica genunina
de la compasión hacia otros
sin el fundamento de la compasión hacia sí mismo,
del cuidado hacia sí.
Si tratamos de actuar compasivamente
a partir de un sentimiento de menosprecio hacia nosotros,
la verdadera fuente de nuestras acciones será
la aversión hacia nosotros mismos,
y NO la compasión hacia los demás.
La compasión hacia sí mismo fincada
en el sano amor de sí
nos motiva a ayudar con sinceridad.
Es un error creer que resulta
más refinado o ‘espiritual’ tratarse con dureza
o sentirse indigno. Puedes decir: ‘Preocuparme por mí es egoísmo.
Mis necesidades no son importantes:
que estar siempre a disposición de los otros.’
Esas palabras suenan bien, pero tal vez estés engañándote.
Aunque te parezca extraño, el mismo Buda dijo:
Al investigar el mundo entero con mi mente,
no encontré a nadie más querido que a mí mismo.
Y por ser así, aquél que rectamente
se ama a sí mismo nunca dañará a otro.
 
   De Corazón a Corazón   
 
 
FABI

  


Nosotros frágiles y temerosos

 

 

  

  

Según el gran consenso, el planeta se convirtió en un escenario de incertidumbres. Nada es seguro…..

  

¿Pero alguna vez lo fue?….. ¿Lo era para el hombre primitivo, a merced de fieras, rayos y venenos? ¿Para los habitantes del medioevo, diezmados cíclicamente por las pestes?…..

  

¿Para nuestros aún recientes antepasados, frágiles blanco de la tuberculosis, de la sífilis?….. ¿Era seguro el mundo de las guerras religiosas, de la Gran Guerra, de la Segunda Guerra Mundial?…..

  

¿No hemos sido siempre frágiles, no hemos estado a merced de fuerzas que nos trascienden?…..

  

El historiador francés Georges Duby estudió, en La huella de nuestros miedos, cómo, a lo largo del último milenio, los temores humanos han cambiado en su manera de manifestarse, pero no en sus disparadores:

  

 El miedo a la miseria, a la violencia, a la muerte, al diferente ha estado ahí. Acaso, en nuestros días y en nuestra sociedad, esas angustias estén signadas por dos características de la época y la cultura.

  

Por una parte, la creencia de que la ciencia y la técnica nos proveerán de respuestas y de control sobre los imponderables, extenderán indefinidamente nuestra esperanza de vida, reducirán a casi cero la incidencia del azar y del caos en nuestra experiencia.

  

Por otra parte, una profunda crisis de espiritualidad, entendida ésta como la exploración de los aspectos trascendentes de la existencia.

 

Creo que estos dos factores convergen. El materialismo anestesia a la espiritualidad.

  

El primero se asienta en la inmediatez, en el placer al instante, en lo tangible, en la cantidad. Sus palabras emblemáticas son, entre otras, más, ya, pronto, ahora, tener.

  

Las escuchamos y las leemos todos los días. La espiritualidad se sostiene en la trascendencia (trascender en el tiempo, a través de vínculos, afectos, obras, memoria, valores, actitudes), no se toca, no se mide.

  

Somos hijos de un tiempo (el siglo XX, lo que va del XXI) que busca proveer certezas tranquilizadoras.

  

Una masa crítica de los responsables de la ciencia, la técnica, la economía e incluso la política, se han tentado con la idea de actuar como demiurgos, dioses capaces de dominar, transformar y orientar todo lo existente.

  

Pero con imperturbable insistencia fenómenos naturales, catástrofes originadas en la corrupción oficial y privada, accidentes provocados por errores humanos, asesinatos colectivos debidos a atentados fundamentalistas o a guerras injustificables, nos ponen de cara a nuestra fragilidad.

 

 Vivimos en barrios cerrados, blindamos los autos, polarizamos los cristales, nos relacionamos en pequeños guetos donde el distinto se vuelve peligroso, sospechamos del otro, buscamos terapias que nos den respuestas terminantes para preguntas eternas, cada vez compramos un seguro distinto, como si con ello pudiéramos adquirir el futuro o la inmortalidad.

 

Creamos un mundo intercomunicado hasta la exageración y, de a poco, tenemos miedo de vivir en él. Nos encerramos. Escuchamos a cualquier sirena cuyo canto nos diga que nada malo nos pasará, que estamos a salvo de la incertidumbre.

 

Sin embargo, la incertidumbre es inherente a la existencia, como la finitud, como el conflicto, como la diversidad.

 

En el olvido de esto está el origen de muchas de las calamidades (políticas, climáticas, tecnológicas, sociales) que nos recuerdan nuestra vulnerabilidad y nos sumen en el temor.

 

El propio Duby, concluye su estudio con la convicción de que “el materialismo no satisface a la inmensa mayoría de la gente. Está en busca de algo más”.

 

Si es así, ese “algo más” sólo puede atisbarse conectándose con el otro, reconociéndolo como semejante y no como peligro, enriqueciéndose en la diversidad, aceptando nuestra finitud, reinsertándonos en el Universo como sólo una parte, distinta y necesaria, antes que como una totalidad ajena a él, construyendo y actuando una escala de valores centrada en el amor (plasmado en actos de empatía y solidaridad, en realizaciones antes que en palabras).

 

Somos frágiles y tenemos miedo. Eso es parte de nuestra esencia. Y de nuestra riqueza. Desde esa aceptación podremos buscar, más allá de lo momentáneo y lo fugaz, la razón de nuestro estar y el sentido de nuestro ser……  

  

De Corazón a Corazón

 

 

FABI